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¿Qué son los préstamos con aval?

Si vas a solicitar un crédito, debes saber que son varios los aspectos que hay que tener en cuenta para lograr acceder al que mejor se adapte a tus necesidades. La opción ideal existe, se llama préstamos con aval, pero para llegar hasta ellos hay que conocer todas sus características para saber identificarlos y aprovecharlos. 

Los préstamos con aval son un claro ejemplo de ello, ya que son uno de los más demandados actualmente. Hoy veremos qué son y para qué sirven, despejando algunas de las dudas más frecuentes en torno a este tipo de créditos, que no son pocas.

Si quieres conocer sus principales cualidades, utilidad y sentido, acompáñanos durante la lectura y podrás comprender mucho mejor qué son los préstamos con aval y cómo puedes encontrar los mejores. Hablamos de créditos que permiten acceder a un capital que, de cualquier otra forma resultaría imposible.

¿Cómo funcionan los préstamos con aval?

Para poder comprender su utilidad tendremos que hacer primero una aclaración en el significado del concepto de aval, un término que representa garantía, seguridad de que podremos cumplir con nuestra obligación financiera recién adquirida a la hora de aceptar el contrato del préstamo.

Por lo tanto, diremos que los préstamos con aval son créditos que incluyen la condición de presentar una garantía que respalde la operación. En el caso de que no podamos hacer frente al pago de las futuras cuotas del crédito, nos haremos cargo de su importe mediante el aval que hayamos incluido en el contrato.

Para el prestamista, resulta fundamental contar con garantías de que va a poder recuperar el dinero prestado, de ahí la necesidad por incluir el aval en el préstamo. Este tipo de préstamos son realmente útiles cuando contamos con un bien inmueble o material, como pudiera ser un coche, por ejemplo.

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Tipos de préstamos con aval

Dentro de la gran cantidad de créditos que podemos encontrar en el mercado, los préstamos con aval son uno de los favoritos. Y no solo por sus condiciones, sino también por la variedad de opciones y flexibilidad que proporcionan. Si tuviéramos que hacer una pequeña clasificación general, veremos que existen 3 clases de diferente naturaleza.

Préstamos con aval personal

Son aquellos en los que la garantía de pago, en caso de no poder satisfacerla el propio prestatario, recae directamente en un tercero. Esta persona física se compromete, aceptando también los términos del contrato de préstamo, a hacer frente a su devolución en caso de impago. Posee las mismas obligaciones que el deudor inicial, por lo que también responderá con sus bienes si éste no cumple con los términos de devolución pactados.

Se trata de una de las formas más habituales por las que muchos acceden al préstamo. En este sentido, no tendremos que presentar documentación alguna ni respaldar la operación con bienes de nuestra propiedad, ya que el encargado de devolver el crédito será la persona que hayamos reflejado e incluido en el contrato.

Préstamos con garantía

A diferencia de los préstamos con aval que acabas de conocer, aquí no será ninguna entidad ni persona física la encargada de respaldar el préstamo. En este caso, serán nuestros bienes los que garanticen el cobro de la deuda pendiente. Hablamos de inmuebles, objetos de valor o propiedades materiales que igualen o superen el importe del crédito. 

El coche o la vivienda son los elementos más frecuentes, siendo los escogidos por una buena parte de los prestatarios a la hora de garantizar el pago de la deuda pendiente en caso de no poder responder ante las cuotas mensuales. Será el prestamista el que se quede el bien a cambio de saldar el capital pendiente.

Aval bancario

En este último grupo añadiremos a las entidades bancarias, ya que estas podrían asumir la deuda del prestatario si así aceptan y se estipula en el contrato. Será el banco el que, a cambio de unas elevadas comisiones y condiciones, devuelva el importe pendiente en caso de que nosotros no podamos hacer frente a su devolución.

Normalmente, el banco solo acepta ser avalista de las operaciones de aquellas personas que son también sus clientes, ya que tendrán que cumplir con una serie de requisitos bastante exigentes, como disponer de capital líquido en sus cuentas, bienes o fondos que garanticen su solvencia.

Requisitos para solicitar un préstamo con aval

A la hora de poder acceder a este tipo de créditos, prestamista y prestatario deberán acordar y aportar un bien que respalde la operación. Es decir, tendremos que asegurarnos de contar con la presencia y aceptación de un avalista particular, o bien, una propiedad que garantice el pago de la deuda en caso de no poder nosotros.

El prestamista establecerá las condiciones para cada crédito que conceda, por lo que dependerá directamente de la conclusión que obtenga tras haber realizado un estudio de riesgo. El prestatario, como persona responsable y comprometida que es, tendrá que aportar el mejor aval que pueda para garantizar una respuesta afirmativa.

Muchas entidades, antes de conceder el préstamo con aval, revisan el historial de deuda y crédito del solicitante, obteniendo así una conclusión generalizada de su capacidad a la hora de afrontar la devolución del capital prestado. Estar en ficheros como ASNEF, aunque no es recomendable, no impedirá que algunas entidades financieras aprueben la operación.

¿A quién puedo incluir como avalista de mi préstamo?

Partiendo de la base de que ahora tienes más recursos y herramientas para encontrar el aval perfecto, debes saber que existen diferentes opciones a tu alcance. Encontrar el aval adecuado no tiene por qué ser una tarea imposible, sino un simple trámite que permita asegurar la operación.

Ten en cuenta que el aval que selecciones para tu solicitud de préstamo ha de ser una persona solvente, con capacidad financiera para afrontar la deuda o, en el caso de un bien material, éste debe poseer un valor igual o superior al importe que se solicita. Así, en el caso de impago, el prestamista podrá ejecutar su opción y saldar la deuda contraída.

El avalista puede ser un familiar, una empresa o un amigo, aunque será el prestamista quién determine estas condiciones de forma más detallada. Normalmente, cualquier persona o entidad con capacidad financiera óptima y compromiso por representarte demostrable, será un candidato ideal para respaldar tu crédito. 

¿Dónde puedo solicitar un préstamo con aval?

Es una de las cuestiones más planteadas, de hecho, se trata de la principal duda de muchos. A la hora de solicitar un préstamo con aval, no sabemos por dónde ni cómo comenzar. Por fortuna para muchos, ahora es tremendamente sencillo poder solicitar un préstamo con aval en multitud de entidades prestamistas, ya sean bancos o de capital privado.

Tan solo tienes que echar un vistazo a las diferentes propuestas que hemos seleccionado para ti y darte cuenta de todas las ventajas que ofrecen. Con unas condiciones que varían en función de tus necesidades y el capital que quieras disponer, pero siempre respaldadas por entidades seguras y confiables.

Echa un vistazo a lo que tenemos para ti y asegúrate de contar con el aval ideal, aquél que garantice la devolución de tu crédito en caso de impago. Para un prestamista, la calidad del aval es siempre un aspecto que se valora mucho, favoreciendo la concesión del préstamo en cuestión de minutos.