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¿Préstamos a largo plazo o préstamos a corto plazo?

Dentro del infinito catálogo de préstamos que existen actualmente en el mercado, además de la garantía que ofrezcamos como aval o su cuantía, también debes saber que éstos se pueden clasificar según la extensión de su plazo. Es decir, en función del tiempo que durará activo hasta que logremos saldar completamente el capital prestado inicialmente.

Para muchos, esta es una de las mejores formas para clasificar a los préstamos, ya que solamente existen dos tipos; los de largo plazo y los de corto plazo. Ahora bien, ¿Cuál es mejor?, ¿Qué tipo de préstamo es el que mejor nos conviene? 

Si quieres conocer un poco más acerca de esta cualidad de los préstamos y crédito, sigue con nosotros y aprende a diferenciarlos por su plazo. Conocer sus características te ayudará a elegir acertadamente qué tipos de préstamos son los adecuados según tus necesidades. ¿Comenzamos?

¿Qué son los préstamos a corto plazo?

Los préstamos a corto plazo son un tipo de financiación que se utiliza para cubrir gastos en un corto periodo de tiempo, o bien, para obtener fondos de emergencia que nos permitan salir de situaciones apuradas e imprevistas, como reparaciones o pago de multas de tráfico, por ejemplo. 

Estos préstamos suelen tener un plazo de reembolso de uno a tres años y se caracterizan por tener tasas de interés más elevadas que los préstamos a largo plazo. Algunos ejemplos incluyen préstamos personales, tarjetas de crédito y líneas de crédito. 

Los préstamos a corto plazo son una opción popular debido a su rapidez y facilidad de acceso, pero es importante tener en cuenta que deben ser utilizados responsablemente para evitar un endeudamiento por encima de nuestras posibilidades.

¿Para qué se utilizan los préstamos a corto plazo?

Siguiendo el hilo anterior, los préstamos a corto plazo suelen ser uno de los productos de financiación más empleados a la hora de enfrentarnos a gastos pequeños, como cuotas vencidas de otros préstamos anteriores o el abono de imprevistos que requieren liquidez inmediata, entre otros.

Para muchos, son la herramienta perfecta con la que poder volver a contar con el capital necesario como para saldar sus viejas deudas y salir incluso de ficheros como ASNEF. Otros prefieren emplearlo en pequeñas inversiones e incluso en compras puntuales donde prefieren financiar antes que abonar el importe total.

Aunque suelen contar con un tipo de interés más elevado, los préstamos a corto plazo son ideales para obtener dinero inmediato, ya que el proceso de solicitud suele ser tramitado de forma instantánea y online, lo que reduce considerablemente los plazos de espera, así como la cantidad de requisitos que se precisan para poder acceder a ellos.

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¿Qué son los préstamos a largo plazo?

Por su parte, los préstamos a largo plazo son aquellos productos de financiación que se utilizan para proyectos a largo plazo o para adquirir bienes de mayor valor, como la compra de un coche nuevo o la reforma de tu cocina. Estos préstamos suelen tener un plazo de reembolso de más de tres años y ofrecen tasas de interés más bajas que los préstamos a corto plazo. 

Estos préstamos pueden ser una muy buena opción para aquellas personas que buscan financiación a largo plazo y están dispuestos a comprometerse a hacer pagos regulares durante un período de tiempo prolongado.

No obstante, es importante evaluar cuidadosamente las opciones de préstamo que tienes disponibles y considerar las consecuencias que el largo plazo puede generar. Hablamos de una mantener el compromiso de pagar durante una larga temporada las cuotas mensuales donde, en el caso de sufrir un revés económico, se harían difíciles de soportar.

Tipos de préstamos a largo plazo

Dentro de esta gran familia de créditos, encontraremos diferentes tipos de préstamos a largo plazo, ya que las cantidades de dinero a las que accedemos permiten que podamos diferenciar diferentes clases de financiación:

  • Préstamos hipotecarios. Aquellos enfocados en la compra de una vivienda o incluso destinados a refinanciar una hipoteca existente.
  • Préstamos para la educación. Un tipo de crédito diseñado para pagar los gastos de la educación superior o para reembolsar préstamos estudiantiles anteriores que se han acumulado.
  • Préstamos para negocios. Muy útiles para financiar proyectos empresariales a largo plazo o para emprender con un negocio o proyecto que tengamos en mente. Suelen estar enfocados hacia profesionales.
  • Préstamos personales a largo plazo. Aquellos que se enfocan en financiar gastos personales a largo plazo, como unas vacaciones o un proyecto de reforma en tu vivienda.
  • Préstamos de coche. Productos de financiación exclusivos para financiar la compra de un coche nuevo.
  • Préstamos para reunificación de deudas. Uno de los más populares, ya que son ideales para consolidar todas las deudas en un solo préstamo a largo plazo con tasas de interés más bajas.

Como puedes ver, son varias las clases de préstamos a largo plazo que existen, sirviendo cada uno de ellos a satisfacer un propósito concreto. Y, aunque existen muchas otras modalidades diferentes, podríamos decir que éstas que acabas de conocer son las principales.

Conclusión acerca de estos préstamos

Independientemente del tipo de préstamos que podemos encontrar actualmente y, de su duración en el tiempo, antes de tomar cualquier decisión definitiva es recomendable valorar tu situación. Con esto queremos hacer hincapié en la importancia que posee la fase previa a la solicitud del crédito.

Si necesitas solicitar un préstamo, ya sea a corto plazo o largo, lo mejor que puedes hacer es determinar previamente para qué vas a necesitar el dinero y cómo podrás devolverlo. Con esta información en tus manos te resultará mucho más fácil seleccionar aquél que mejor se ajuste a tus necesidades.

Además, podrás evitar tener que devolver cantidades de dinero que estén por encima de tus capacidades. Ten en cuenta que debes contar con los intereses aplicados, así como las posibles comisiones que se incluyan en caso de querer devolver el préstamo de forma anticipada o tu situación provoque un retraso en el pago de las cuotas.